martes, octubre 16, 2007

20 de octubre: Nuestra Revolución






¡Hoy más que nunca urge una comunicación verdaderamente revolucionaria!


El 20 de octubre sigue siendo, a pesar de los esfuerzos por el olvido, una fecha que marca lo que podría haber llegado a ser nuestro país. Digamos que fue una probadita de lo bueno. Luego vino la invasión de los Estados Unidos que truncó muchos procesos iniciados. Y hoy, 63 años después, aún nos preguntamos por el rumbo de una sociedad que camina tropezándose cada cuatro años con la misma piedra: las opciones tradicionales del capital (a lo chapín). Una sociedad que es como aquellas personas que padecen dependencias: no puede dejar aquello que le hace mal, porque se siente atada a su agresor.

Pero, ¿qué papel han cumplido los medios de comunicación en hacernos dependientes al dolor, al sometimiento y al autoritarismo? ¿qué papel han cumplido a lo largo de estos años, en construirnos una imagen de la democracia a la medida de los intereses de los grupos oligárquicos en alianza con los intereses del Imperio? ¿Qué papel han jugado en delimitar nuestra imaginación para que no nos salgamos de lo aceptado por el sistema capitalista?

Como este blog busca aportar desde la comunicación, y para hacerlo con el aporte de las Ciencias de la Comunicación, habría que partir de la pregunta ¿De quién han sido y son los medios de comunicación? La respuesta a esa pregunta también nos dará la respuesta a ¿cuáles son los intereses que representan? Por supuesto, no son los del pueblo. Teóricos importantes de la Comunicación ya lo habían denunciado desde el siglo pasado: los medios de comunicación son aparatos transmisores de la ideología de los grupos de poder. Su función es la de hacer creer a los grupos subordinados que todo está bien, que “así funcionan las cosas”, que no hay nada que hacer más que adaptarse y vender su mano de obra barata (Marx, Teóricos de la Escuela de Frankfurt, Gramsci, Althusser).

Para continuar con los aportes de las Ciencias de la Comunicación, habría que decir también que ya en la segunda mitad del Siglo XX, empiezan a darse movimientos populares desde América Latina que cuestionaban ¿por qué debemos ser receptores pasivos de esa ideología dominante?, ¿por qué no podemos nosotros, desde abajo, decir nuestra propia palabra? Así empezó la Comunicación Alternativa, como ese rescate de la comunicación popular, de la verdadera comunicación, la del intercambio respetuoso y democrático, con el fin de transformar esas estructuras injustas de la sociedad. Este movimiento, que algunos comunicadores descalifican, tiene la ventaja que no ha perdido vigencia aún en pleno Siglo XXI.

La comunicación también ha jugado un papel importante en crear realidades idóneas para el sometimiento de todos los sectores marginados del país: dice que esto que vivimos es “democracia” y la defiende a capa y espada (mientras que esa “democracia” excluye a los que no tienen dinero, a los que no son “blancos”, a los que no son hombres, etc.). Hablan de respeto a la participación, pero cuando se trata de una consulta popular contra la minería la minorizan. Hablan de desarrollo económico, pero evitan hablar de una tributación en la que paguen más los que ganan más. Hablan de lucha contra el hambre pero evitan hablar de los efectos negativos para la alimentación de las personas de las áreas rurales al no tener acceso a la tierra. Hablan de elecciones libres y democráticas, pero limitan el espectro de opciones diciendo entre quiénes sí se puede elegir y a quienes ni se les debe considerar. Hablan de transparencia y condenan a los políticos que han caído en desgracia con ellos, pero protegen y ocultan los actos de corrupción de los “empresarios que nos gobiernan”. Hablan de la importancia de convertirnos en un país “más competitivo” pero ignoran las desigualdades estructurales que hacen que los sectores de población rural sean “menos competitivos” ante la carencia de una infraestructura adecuada para producir y comercializar.

Podríamos continuar describiendo esa realidad imaginada que nos construyen los medios de comunicación en Guatemala. Pero que quede claro: ¡No es la realidad! Sólo es la que ellos inventan pero que nos la creemos y vamos aceptando como válida cada día.

Hoy más que nunca, nos urge una verdadera comunicación revolucionaria: Una comunicación que represente las realidades que vivimos los guatemaltecos a diario, pero en la que nos convirtamos en protagonistas del cambio de esas estructuras injustas, una comunicación que nos ayude a conocernos mejor entre guatemaltecos, que nos ayude a decir “No” a las mentiras de los grupos de poder, a no tragarnos sus ideologías y a denunciar las manipulaciones. No, no es un sueño, basta retomar el rumbo de Nuestra Revolución del 44.

15 comentarios:

Henoc dijo...

Para mi lo único que le falta al proyecto revolucionario del 44 es el componente de la interculturalidad y quizás el tema ambiental, que de todas maneras hubieran llegado teniendo en cuenta la lógica de un proceso normal emancipador.

¿Que realidad hay hoy en día que no abarque la idea revolucionaria del 44: pobreza, injusticia social, concentración de los medios de riqueza y producción, explotación, impunidad, dependencia imperialista, caudillos serviles, élites económicas y militares, etc.?

Sólo ajustamos a un proceso de globalización impuesta, ponemos un par de narquitos aquí y allá... y básicamente ahí estamos, igual, pero peor.

Porque las figuritas aquí estan: empresarios aborazados, "de buena familia" y monopólicos que ejercen el poder de facto; invasiones de multinacionales con enormes y privilegiadas prebendas bajo la excusa de la oferta de trabajo contrapuesta a la explotación de los recursos y las personas; incidencia del paisito ese del norte de México bajo la amenaza de invasión (que es lo único que sí cumplen)o aislamiento (si no miren a Cuba); gobiernos autoritarios, serviles y prostituidos por unas migajas, ¡pero qué migajas!; un pueblo rural mantenido en la miseria y la falta de educación, salud, vivienda, comunicación, servicios, etc.; manipulación del sistema para que parezca lo que no es...etc...etc....etc....

Si Guatemala sigue igual, o peor, ¿por qué no puede haber otra Revolución?

esnecesariohabervivido dijo...

como jóvenes del Bloque iremos a la tumba de Arbenz para hacerle un homenaje, les invitamos a que nos acompañen...
saludos

Hugo dijo...

No puedo estar en mas desacuerdo. No existen proyectos revolucionarios ni mártires. La "revolución" del 20 de Octubre hubiera llevado a Guatemala a la senda del fracaso que Allende planteaba para Chile y que el General Pinochet corrigió e hizo que Chile se colocara como la economía más sofisticada de América Latina. Acabo de volver de Argentina y uno ve la diferencia con sus vecinos trasandinos. Argentina y el fomento de los sindicatos y políticas socialistoides es un país aletargado, con una sociedad pasmada y pcoco porductiva. Chile, por el contrario es una sociedad dinámica marcada por el bien común que otorga la competitividad y el dinamismo económico.
Desafortunadamente, Guatemala no tomó ventaja del movimiento contrarevolucionario para dinamizar su economía, a diferencia de Chile.
No podemos aferrarnos a ideologías caducas, a antivalores sinónimos de fracaso como el che guevara, fidel o el payaso de Chávez.
Producir, ser efecientes y ser competitivos es la única salida al problema que tenemos.
Hay que despertarse y oler el café... Hay que entrar al siglo XXI, salir de las decádas de los 60. El muro de Berlín ya cayó, la URSS no existe, y el che fracasó en todo lo que hizo.

Henoc dijo...

La verdad, leo con gracia el escrito del compañero que me antecede, porque es fácil hablar de lo que no sucedió y pudo haber sido, sencillamente porque esos mismos que él admira, son los que a través de la traición, el servilismo y el autoritarismo dictatorial truncaron los procesos DEMOCRÁTICOS en ambos países (Guatemala y Chile). Pera nada más irónico que el atibo de sarcasmo que hace gala cuando habla de antivalores como el fracaso, ¿y cómo le llamamos entonces a lo que hizo que fracasaron esos proyectos? ¿altos valores? ¿ejemplos de corrección humana? ¿ética del bien común? ¿Cómo le llamamos a la traición, al asesinato, al genocidio, a la tortura y en general a todas esas "loables" acciones por las cuales tanto contrarevolucionarios guatemaltecos, como pinochetistas chilenos interrumpieron los procesos de democracia progresista?

¿Competitivos? ¡Ajá! cuando uno tiene toda la educación, la salud, la vivienda, etc... y el de la para nada ¡Que competitividad!, para competir se deben tener las mismas opciones, de lo contrario tiene otro nombre: explotación.

Argentina, le recuerdo, está como está por los rezagos de crisis bancaria víctima de su propio sistema, antes, estaba mejor que Chile y cualquier otro. Y en Guatemala pasan cosas similares (Bancafé, Banco del Comercio, etc.) y estoy seguro que ninguno de los culpables usaban boina con estrella, así como tampoco están presos.

Además la política económica chilena si algo supo aprovechar, fue su facilidad como cluster en varias cadenas de producción, no por decisión de Pinochet ni de los famosos neoliberales estadounidenses que se quieren llevar el crédito. Igualmente, cuando Pinochet salió o lo sacaron más bien, democráticamente (algo que ni él pudo hacer), la economía chilena no era lo que ha llegado a ser, le recuerdo que todos los gobiernos desde entonces han sido progresistas. ¿Qué hubiera pasado si el asesino meketrefe nunca hubiera metido sus inmundas nasales en el proceso progresista de Allende desde los 70's? Podría estar a años luz, igual que nosotros.

Eduardo Gularte dijo...

Creo que nuestro compañero tiene cierta obsesión con Fidel o Chávez, pero en el artículo en ningún momento se hace mención de ellos, el artículo se refiere a la revolución guatemalteca, diferente a Cuba, Nicaragua, Venezuela, Argentina. Y diferente también, porque acá vivimos una caricatura de sistema neoliberal donde hay "libre mercado" pero en condiciones muy dispares: "compitamos pero unos con más ventajas y beneficios que otros", "seamos productivos pero sin la infraestructura básica", "insertémonos en los mercados pero sin antes saciar el hambre y estar sanos", "firmemos tratados de libre comercio pero solo para beneficio de unos cuantos sectores de la economía", "trabajemos por el crecimiento económico pero que los ingresos no se vuelvan a invertir en el país", etc. etc.

esnecesariohabervivido dijo...

yo estoy de acuerdo con hugo... hay que entrar al siglo XXI... ha escuchado usted del socialismo del siglo XXI? tal como lo dice usted no es una forma de pensar ni caduca o trasnochada... surge del sentir y contexto de los pueblos latinoamericanos....

para los de este blog: tienen alguna dirección de correo a la cual escribirles? quisiera me echaran una manita con algunos materiales comunicativos que estamos intentando realizar... mi corre es: esnecesariohabervivido@gmail.com

saludos

rebeca

Hugo dijo...

Probablemente a los que critican a Pinochet son el lastre que hubiera sido eliminado y que hubiera impedido el desarrollo de chile, que fracasados míopes como allende encaminaban a la senda del fracaso.
Desgraciadamente todos los progresistas tenemos que lidiar con gente retrógrada que vive anquilosada en el pasado. Esta gente se mantendrá eternamente viviendo con la satisfacción de vivir pintando paredes o de comerse un elote cocido en el parque central después de manifestar (tirando la tuza al suelo por supuesto) mientras otros nos ecargamos de hacer un mejor país a través de nuestras actividades productivas.

Henoc dijo...

Obviamente esta usted hablando de algun tipo `sui generis' de progresistas, quizas algun grupo semicreado al estilo de esas sectas de a monton que se producen y reproducen en masa y con la vida contada. Porque definitivamene no veo otra razon logica por la cual se podria autodenominar alguien como progresista, pensando que personajillos como Pinochet son el ícono del desarrollo y el progreso humano. De ser así, ¡válgame que derota fue para la humanidad en su historia, haber perdido a alguien tan constructivo y visionario como Hittler o el mismo Stalin!
No cabe duda que esos que no nos consideramos "progresistas" de este estilo paleolítico, hemos sido la causa de tanto atraso mundial, andar pensando en que el ser humano puede vivir mejor, libre, en solidaridad con sus pares, como iguales, fraternamente, sin opresión ni esclavitud... que torpeza de pensamiento en el que nos hemos enlodado.
¡Como no pudimos ver que los dictadores son la mera solución! ¡En qué momento dejamos de ver que los candidatos que ganan legítimamente una votación, no son merecedores de la confianza de un pueblo! ¡Que hemos hecho todos estos ultimos siglos pensando que los seres humanos tienen tales cosas como Derechos y que existe la libre su libre detereminación!
Tan bien que estábamos en épocas de imperios y reinados. Tan bien que viviríamos regidos por la ley de la selva. ¿para qué evolucionamos, para qué la filosofía? Si 'grandes' padres de la patria es lo que siempre hemos necesitado, que nos digan que hacer, como y cuando.

Bueno... esta así misma llamada secta "progresista" muy suya, está condenada a la muerte prematura, por inanición moral e incoherencia histórica.

Hugo dijo...

Nunca es tarde, lo importante es que reconociste tu error. Y reconocés que Hilter, Stalin, el Che, Fidel y Chávez, se encuentran en la misma categoría: Charlatanes.

Nunca es tarde y lo bueno es enmendar el camino.

Por cierto has estado en Chile? De ser así te darías cuenta que la gran mayoría de la población lo añora, así como la gran mayoría de Venezolanos desprecian a Chávez, pero para eso, hay que haber viajado, no simplemente emitir comentarios basado en la cadenitas que los que no tienen nada que hacer mandan por mail, con historias ridículas.

En algo coincidimos, en que para opinar, hay que haber vivido o visto los hechos, supongo que al igual que yo, has estado por toda latinoamérica (con excepción de Bolivia y Cuba, ya que nunca le daré mi dinero a ese ladrón). De no ser así, tu comentario tiene la validez del que comenta lo que otros le han contado (como teléfono descompuesto o como los famosos cineforos de Guatemala.
Cordial Saludo.

Henoc dijo...

Vamos a ver, alejémonos de la típica discusión chapina y vamos a los argumentos.

Hasta el momento no has contestado con ningún argumento, la contra mitificación del "milagro" económico chileno gracias a Pinochet, que ya se hizo comentarios atrás. ¿Con qué validez mantener la idea de ese mito, cuando ya ampliamente está explicada la verdadera razón contextual del progreso económico chileno, sobretodo por todos los gobiernos izquierdo-progresistas que lo han impulsado desde principios de la década anterior?

No, no meto en el mismo canasto a los personajes que mencionas más que como lideres mundiales, me caigan o no muy bien todos y cada uno de ellos. Hacerlo sería una clasificación producto de la simpleza de pensamiento y ausencia de análisis crítico. Explicar por qué, sería igualmente una perdida de tiempo ya que la razón sale de la obviedad, en una mente lo suficientemente profunda y abierta.

Lo de los viajes, pues la verdad ahí si me agarras en curva por dos cuestiones: Primera, "estar" en un país no quiere decir vivir en él, y para entender hay que vivir. Segundo, acceder sería como ponernos en el mismo canasto.

Pero bueno, bastará con comentar que sí, en efecto, he visitado no sólo Chile, sino Argentina, Uruguay y otros países más de este y otros tres continentes. Lo importante no es en dónde ha estado uno, sino lo que ha observado y aprendido, todos los países tienen sus propios Dineylands, realidades fantasía que venden y a veces, algunos, compran y consumen como verdad.

Haber "estado" en esos países no me hace "entenderlos" solo por ese hecho tan temporal. Hay gente que "está" en Guatemala pero no "vive" en ella, situación egocéntrica muy típica sobretodo del capitalino, que no mira más allá de la trompa de su carro, cuando ve condiciones de vida diferentes del interior, por ejemplo, lo que ve son paisajes y postales folclóricas.

De igual manera pasa con lo demás. Mi abuelito, que tanto amé y recuerdo, añoraba a Ubico a la manera que vos decís es en Chile (seguramente visitamos Chiles distintos porque yo evidencié ambas opiniones), y eso tiene una explicación, mi abuelo era un sastre venido del interior, que a puras penas terminó el sexto de primaria y fue reclutado forzosamente para servicio militar, luego el mismo Ubico le expropió sus propiedades familiares en su departamento de origen y quedó de esa manera hacinado para siempre en la capital, dentro del imaginario de esa época en donde estar en la ciudad, era lo mejor para el estatus y la vida en general. Hay una especie de Trauma de Estocolmo en todo esto.

Lo que quiero decir a manera metafórica con el ejemplo, es una conclusión muy clara, las personas que añoran una dictadura tal como la de Pinochet, a pesar de todo el avance del Siglo XX, y los libros escritos, son básicamente eso, pueblerimos conservadores, políticamente retrógradas, con una más o menos educación formal y totalmente enagenada, que viven el sueño de la supremacía racial y el encanto del estatus burgués, a la manera del capataz que es bien recompensado por el patrón por darle palo a sus congéneres porque no quiere identificarse con ellos. El consolidado del ladino, tal como nos lo hiciera ver Severo Martínez. El tuerto que pretende de sofisticación, vive sofisticado, quiere pensar sofisticado, quiere relacionarse sofisticado, come sofisticadamente, viaja y eso es sofisticado "pues", lee lo que le dijeron que debe leer (si es que lee) para justificar su esnobismo, pero sin llenar su vacío, que es humano.

A quienes vivieron a principios del siglo pasado los entiendo, por su tiempo y condición humilde, necesitados de la figura supra-paterna a la que fueron acostumbrados en su hogar y escuela.

Lo realmente gracioso es que todas las anteriores características, fuera de desaparecer, se expanden más mientras más urbano, con más educación y más estatus tienen las personas (no todas, claro). Pareciera que la fórmula es: a mayor educación formal urbana, capitalina y cristiana; mayor enagenación, mayor pérdida de identidad y aumento progresivo de alienación. En resumen y como resultado, una ignorancia más culta (ja), y por ende, más perniciosa y estereotipada.

Hugo dijo...

Ahí te van tus hechos:
Nacimiento, auge y caída del primer milagro Chileno [editar]La llegada al poder de la Junta Militar tras el golpe de estado de 1973 que derrocó al gobierno democrático de Salvador Allende, se encontró con un Chile en una situación económica extremadamente grave, con un 342% de inflación, reservas de divisas casi inexistentes y el PGB a la baja. Empero, hay que recalcar que gran parte del colapso de la economía chilena se debió al boicot del gobierno de Estados Unidos.

Para tratar de enderezar el rumbo económico, el gobierno militar confió el manejo económico a unos jóvenes egresados de economía en la Universidad Católica de Chile, la mayoría con postgrado en la Universidad de Chicago. De aquí vendría el apelativo por el que fueron conocidos, los Chicago Boys. Éstos venían de Estados Unidos trayendo una idea novedosa: el "monetarismo". Consistía este en una economía no regulada, abierta al mundo, con un estado pequeño y subsidiario, de riguroso equilibrio fiscal, y el funcionamiento libre del mercado. Estas ideas eran las de Milton Friedman y Friedrich Von Hayek, padres del neoliberalismo, que influyeron a los jóvenes durante su estancia en Chicago.

Su primera intervención en el gobierno seria en la ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional), en donde plasmaron sus ideas económicas en un documento conocido como "El Ladrillo", un brevario de la aplicación de sus ideas a Chile. La Armada de Chile, que era la encargada del área económica dentro de la Junta Militar, se empezó a orientar por este texto, pidiendo asesoría a los Chicago Boys. Hasta entonces, el régimen militar había empleado métodos económicos tradicionales, que no prosperaron. La inflación continuaba en torno al 300%, el gasto publico seguía alto y el precio del cobre se desplomaba a la baja.

Los Chicago Boys ingresaron al gobierno en 1975, haciéndose cargo del Ministerio de Hacienda (Jorge Cauas), el Ministerio de Economía (Sergio de Castro, líder de los Chicago Boys) y el Banco Central de Chile (Pablo Barahona).

Para convencer a Augusto Pinochet (líder de la junta militar) de sus ideas, trajeron a su mismísimo maestro, Milton Friedman, quien en una charla frente a Pinochet le dio dos soluciones a la crisis que pasaba el país:

la primera era por medio de una recuperación lenta del paciente (el país), pero advertía Friedman que este de tanto esperar podría morir.
la segunda era darle al paciente un tratamiento de choque (shock), para revitalizarlo, pero con efectos inmediatos muy graves.

El tratamiento de choque consistía en reducir el gasto publico en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA (impuesto a la transferencia comercial de bienes muebles y activos M1 y M2), privatizar la mayor parte de las empresas estatales (la mayoría a precios ínfimos) y liquidar los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda. Tampoco hay que olvidar que los sindicatos estaban prohibidos y que la legislación laboral había sido eliminada. Hubo mucha disputa entre los Chicago Boys y economistas más clásicos, pero finalmente Augusto Pinochet se inclinó por la opinión de los neoliberales y se aplicó el tratamiento de choque.

Los efectos iniciales fueron graves: el PGB cayó en un 12%, la tasa de desempleo creció hasta el 16%, y el valor de las exportaciones se redujo en un 40%. Pero el sistema se empezó a afianzar a partir de 1977, iniciándose lo que se ha llamado el "boom", con cifras positivas en todos los ámbitos, a excepción de la tasa de desempleo, siempre alta (alrededor del 20%) debido principalmente a los despidos masivos en las empresas privatizadas.

El "boom" duraría hasta la crisis de 1982, fuertemente iniciada por la recesión mundial de 1980, cuando producto de la crisis internacional de la cual Chile estaba desprotegida por su excesiva dependencia del mercado externo, el excesivo endeudamiento privado y la fijación del dólar (switch a tipo de cambio fijo), causaron la mayor crisis económica desde los años 1930.


El segundo milagro [editar]Ante la llegada de la crisis, Pinochet abandonó las tesis de los Chicago Boys, regresando momentáneamente al keynesianismo. Sin embargo, pasada la parte más cruda de la crisis, volvió al sistema neoliberal con el nuevo ministro de hacienda, Hernán Büchi en 1985, el cual, con reformas menos ortodoxas que sus predecesores, lograría revitalizar la economía. Esto es nombrado como el "Segundo Milagro Chileno".

Para conseguir la reactivación, Büchi tomó las siguientes medidas:

Fuerte reducción del gasto en el sector público, con medidas como rebajar el gasto social y las jubilaciones.
Política de devaluación del peso en función del dólar muy fuerte, que sobrepasasen la inflación. De esta manera, con el dólar alto, se favorecían las exportaciones y se restringían las importaciones.
Privatizaciones de las empresas que seguían siendo estatales: empresas del acero (CAP), eléctricas (Enersis, Endesa), comunicaciones (Entel, CTC), azúcar (IANSA), LAN Chile, Laboratorios Chile y otras.
Privatización de los bancos intervenidos por el gobierno durante la crisis.
Control de las tasas de interés por el Banco Central y ya no por el mercado.
Descenso controlado de los aranceles.
El resultado de su gestión fue el retorno al liberalismo económico que implantaron los Chicago Boys, pero de una forma mucho más controlada sin el dogmatismo que le imprimieron sus antecesores, y un crecimiento económico sorprendente que llevaría a Chile a duplicar su PGB en el lapso de diez años.


Su valoración [editar]Por una parte, los partidarios del punto de vista de Friedman argumentan que la situación actual de la economía chilena reivindica sus teorías, ya que la economía chilena es notablemente más fuerte y avanzada que las de otros países latinoamericanos. Hasta tal punto que ha firmado acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Canadá, China, Corea del Sur, y la Unión Europea y es miembro de foros como la APEC. Destacan además el hecho de que cuando llegó la democracia, no revirtieron nada de lo realizado durante el régimen militar, y las reformas se profundizaron de un grado tal que los primeros Chicago Boys no habrían soñado. Durante el desarrollo de los años 1980 y 1990 se extendió este sistema por el mundo, primero por gobiernos conservadores como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero después de la caída del comunismo sería adoptado por la mayor parte del mundo, incluidos los gobiernos socialdemócratas o socialistas renovados.

Las críticas incluyen argumentos políticos, económicos e incluso históricos. Respecto a los argumentos políticos, el principal alude fundamentalmente a la naturaleza ilegal e ilegítima del gobierno de Augusto Pinochet, independientemente de sus logros económicos. Se señala que el golpe de estado que derrocó al presidente Salvador Allende, dio inicio a una dictadura que fue responsable de violaciones a los derechos humanos, por medio de las cuales se mantenía vigente su política económica.

Los argumentos económicos se centran en señalar que el régimen militar significó un enorme aumento de las desigualdades sociales. Por una parte, las privatizaciones beneficiaron a los partidarios de la dictadura, al tiempo que la virtual supresión de los sindicatos impidió a los trabajadores reclamar ninguna mejora de sus condiciones. Como ejemplo, se cita que la tasa de desempleo pasó de 4,3% en 1973, al 22% en 1983. Al mismo tiempo, los salarios en términos reales (no nominales, sino contemplando la inflación del periodo) perdieron un 40% de su valor. Prueba de las desigualdades existentes sería que actualmente, más de tres cuartas partes de la riqueza del país está en manos de no más de veinte familias. Además, en 1983, el FMI tuvo que acudir en auxilio de la economía chilena, la cual estaba sufriendo graves desequilibrios.

La critica histórica viene de la mano del historiador chileno Mario Góngora, que acusa al gobierno militar de haber olvidado la solemne declaración de principios en que se restablecía la chilenidad del país y la economía, y por el contrario haberla destruido al debilitar al estado que para él es el formador de la nacionalidad, con su políticas neoliberales. A su juicio esta apertura global restringe a la nación convirtiéndola en parte de un estado mundial, el cual es a su juicio "la peor de las tiranías de la cual nadie podrá escapar a parte alguna"
PS
Muy interesante la anecdota del sastre, pero "a lo buen chapín" hay que dejar de usar un ejemplo particular para explicar todo lo que pasa en el mundo, o al menos en el mundo que existe en tu mente.
Mientras menos lastre de scialistoides tengamos, mas desarrollo.
No te preocupes, nunca vamos a estar en el mismo canasto ;)

Es curioso el nombre del blog,"Dialogando se entiende la gente" y no aceptan nunguna idea que no sea la de ustedes, Mejor debería llamarse, foro para mis ideas o algo así. Considerá el cambio del nombre ddel mismo.

Eduardo Gularte dijo...

Sólo para aclarar Hugo: Dialogar no significa obedecer, callar y bajar la cabeza, el diálogo es un intercambio de ideas, sentimientos, opiniones, etc. con la finalidad de ampliar nuestros puntos de vista y tener una visión más completa de un asunto. Este blog está abierto al diálogo, y no veo que en algún momento nos cerremos a ello. ¡¡Bienvenidas hasta las ideas más tiranas y cerradas!! mientras nos sirvan para intercambiarlas y aprender de ellas y si queremos, apropiárnoslas pues nos las apropiamos y si no queremos, pues las rechazamos. Ojo: el diálogo no significa estar de acuerdo en lo que vos decís, eso es persuasión (cosa que manejan los vendedores y no los ciudadanos que dialogan para entenderse mejor).

Henoc dijo...

Bueno... finalizando ya el asunto particular, solo puedo decir que me hubiera gustado conocer el pensamiento de Hugo y no el articulo de Wikipedia o del Rincon del VAgo.com de donde haya copiado y pegado el texto anterior al que él mismo llama "argumento".

Seguramente fue alguna lectura de estudio o una búsqueda rápida, de igual manera tiene cosas interesantes como esta:

"Los argumentos económicos se centran en señalar que el régimen militar significó un enorme aumento de las desigualdades sociales. Por una parte, las privatizaciones beneficiaron a los partidarios de la dictadura, al tiempo que la virtual supresión de los sindicatos impidió a los trabajadores reclamar ninguna mejora de sus condiciones."

Así que, si ese es el argumento, puede ser que sea un socialistoide pero sin saberlo aún o simplemente lo que causa ruido es el nombre, pero se desconoce el significado, el contenido y la proyección.

Hugo dijo...

Pues la verdad es que no tengo tiempo de estar investigando, y si ya está wikipedia, u otras fuentes que pueden tener una mejor perspectiva que la mía, no estoy en posición de reinventar la rueda.

En conclusión, de toda esta discusión que nadie lee, puedo asegurar:
1. Ambos estamos de acuerdo que el sistema en Guatemala es injusto, con privilegios, favoritismos y corrupción que favorece a un sector y mantiene sumida a la gran mayoría en pobreza, ignorancia y sin acceso a la salud.
2. ambos estamos de acuerdo en que se requieren cambios radicales en el sistema del país, en el que se empiece a velar por las mayorías desprotegidas.

En lo que nunca vamos a estar de acuerdo es en el mecanismo para hacerlo. No puedo estar mas en desacuerdo que vivir echándole la culpa eternamente a los gringos, rusos, cubanos iraquíes, etc. Ya cansa hablar de lo que pudo haber sido y no fue. Eso es lo que considero la gran mentira del “socialismo” en Guatemala…. “Si hubiera seguido Arbénz” “si tan solo no nos hubieran invadido” Estamos en pleno siglo XXI y el país sigue aletargado culpando a otros de nuestros problemas. ¿Qué no podemos darnos cuenta de que los únicos responsables de nuestros problemas hoy somos nosotros mismos? ¿Qué hay algún gobierno extranjero que nos pone la pistola en la cabeza y nos obliga a ser corruptos? ¿Acaso hay alguna transnacional u organización de extrema derecha que nos obligue a ser mediocres? La Guatemala en que vivimos la hemos creado nosotros, y solo nosotros somos responsables de la misma. Entre culpar a Allendes y Pinochets, CIAs y KGBs se nos ha ido casí ¾ partes de siglo y no han sido mas que una vil excusa para Justificar nuestra inanición.

Entre el MLN y la URNG me doy cuenta que somos un país que solo puede pensar en blanco y negro. O sos católico o evangélico. La solución es trabajar con ética, no robar, ser agresivo, atreverse a pensar en grande, retar el estatus quo, vivir ambiciosamente. Y no hay sistema político, ni ideología, ni partido que nos den lo que no tenemos como país. ¿Cuánto tiempo pasó después de que los “depurables” luego del autogolpe de Serrano fueran reemplazados por los nuevos diputados “honestos”? Que acaso no hemos oído la frase “Cómo quisiera llegar al congreso usté para salir de pobre de una vez por todas…”
Si el marxismo nos da lo que como pueblo no tenemos, pues que “Viva Fidel!” Y si la extrema derecha lo hace pues que Viva Bush, pero no es así.
Yo insisto que desde mi posición, hago más que muchos Guatemaltecos (sin tratar de enaltecerme). Con mi trabajo honrado e inculcando valores a mis hijos. Esto es más de lo que los movimientos “sociales” “CUC”,
“Andrés Girón”, “UASP”, etc han hecho por el país, aunque parezca insignificante.

Es una pena que nadie lea este blog, ya que se han vertido elementos interesantes,

Y si; admiro a Pinochet (si te podés abstraer del blanco y negro, podrías entenderlo, aunque no lo aceptés).

Y respecto al tema del diálogo que menciona Eduardo, parece que a veces es una calle sin sentido en la que sistemáticamente se niegan las ideas diferentes. Sin caer en la obediencia. Ahí se los dejo y no todo en este mundo son movimientos sociales, vean la escala de grises.

Henoc dijo...

Lo interesante siempre del dialogo es el debate de la ideas y con eso, el conocimiento del "otro".

Por ejemplo, yo no podría estar más de acuerdo con vos en casi todo lo que decís. Escapo y desconfío totalmente de los radicalismos, me gustan y prefiero los matices. También entiendo que hasta esas posiciones radicales es necesario no sólo conocerlas sino entenderlas para formar un juicio propio y para saber hasta donde llegar. Desde donde lo veo, son como banderas que le van indicando a uno los limites de los barrancos.

Otra cosa, tanto la mediocridad como la corrupción no las puedo tolerar, son males terminales.

Lo que si pienso es que el "aquí y ahora" es la plataforma, si, pero debe tener una base, y esa base la da la historia, esa es la riqueza de conocerla críticamente y entender de esa manera el hoy desde donde debemos despegar, como vos decis.

Pinochets, CUCs, etc., son elementos de un crisol, casi universal, son actores de este teatro, unos más principales que otros, lo que sí creo es que hacer ciudadanía es que nosotros no nos quedemos solo como espectadores de esa función, sino que también actuemos pero sin olvidarnos que fuimos público.

Y lástima de verdad que talvez no nos vayan a leer más de cinco personas (y eso solo porque las conozco y les insisto que se metan), y yo que tanto me esforce por escribir bonito (jaja), pero es parte de lo mismo, estos temas independientemente del pensamiento que se tenga, no le interesan a la mayoría. Se prefiere vivir con las pocas certidumbres que da la cotidianidad y nada más.

Valoro muchísimo más a las personas que no piensan como yo y otras que sí, pero que participan, actúan, deliberan, construyen... etc., y no a quienes se sientan a ver la vida pasar.