lunes, octubre 08, 2012

Comunicado de CECODE ante la re militarización del país




Ciudad de Guatemala y Ciudad de Quetzaltenango,  Octubre de 2012
Desde el Centro de Comunicación para el Desarrollo –CECODE-, ante la opinión nacional e internacional, organizaciones aliadas y afines, centros académicos y especialmente a la población del pueblo de Guatemala, exponemos:
·         Nuestra indignación ante la matanza de ciudadanos k’iche’s que ejercían el derecho de protesta  en el área  de Totonicapán, el día 4  de octubre en un incidente donde se vieron involucrados elementos del ejército y la policía nacional civil. Hecho que además de exigir la condena social del país entero, también exige un proceso de justicia que investigue, juzgue y castigue a los responsables, no solamente quienes activaron sus armas, sino las autoridades que  demostrando gran incapacidad en la resolución pacífica de conflictos y nula habilidad para el diálogo, autorizaron la intervención represiva de las fuerzas de seguridad.
·         Señalamos que este gobierno ha demostrado en ya varias ocasiones, su clara indisposición al diálogo, ya que disfraza como mesas de conversación y consensos, su ejercicio unilateral y autoritario de ganar tiempo para reafirmar sus propias decisiones, tomando a los sectores con quienes se ha sentado a “negociar”, como interlocutores de menor nivel que no merecen respeto alguno. Ejemplo claro de ello fue el mal obrado proceso de consultas con los normalistas así como la marcha campesina de marzo de este año. En ambos casos se presentaron propuestas, por ejemplo, los normalistas plantearon diversas opciones consensuadas para mejorar la calidad educativa, obteniendo por ello más represión policíaca y falsas promesas de tomar en cuenta sus propuestas.
·         Nos preocupa la creciente presencia de tropas militares en comunidades, especialmente aquellas cerca de fronteras, en zonas de exploración minera, proyectos hidroeléctricos o en proceso de negociación por el denominado corredor tecnológico, así como en municipios cercanos a la ciudad capital. Hemos sido testigos directos del involucramiento del ejército en actividades comunitarias y educativas, en donde en  sus alocuciones han definido su presencia para “control del narcotráfico y control de la población”, cuestionando a funcionarios públicos y operarios de ONG’s sobre sus respectivos trabajos y obligaciones para con las poblaciones, en fragrante recopilación de información e intimidación.
·   Dados todos estos factores, tememos que estemos situados ante toda una estrategia de re militarización de la vida social guatemalteca, regresando a climas político-sociales propios de la guerra interna, con tácticas de acercamiento a la población con rostro amigable pero con claros objetivos de control; planteamiento de falsos procesos de diálogo como medidas dilatorias para la anulación de protestas y movimientos como los normalistas; la evidente tendencia al uso de la fuerza por parte de las fuerzas seguridad convertidas en fuerzas de choque; y el definitivo postramiento ante los intereses empresariales y sectores corruptos.

Por lo tanto, como una entidad de la sociedad civil que promueve una comunicación democrática que tiene como referente el diálogo y el reconocimiento pleno de nuestra ciudadanía, demandamos:

1. Del gobierno central: 
Acabar con la estrategia de represión hacia todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que se oponen a los megaproyectos privados, exigen hacer valer sus derechos, defienden sus territorios, defienden la educación pública y la formación docente desde la educación media, exigen tierra para trabajarla, el acceso a frecuencias de radio, etc. Éste no es el camino para la resolución de los conflictos en una sociedad democrática.
Que se respeten los procesos de diálogo verdadero: reconocer al Otro y a la Otra como sujeto/a con propuestas igualmente válidas a las propias, pero con el fin de llegar a acuerdos que sí se van a cumplir. El diálogo ya no debe plantearse como estrategia dilatoria para imponer las propias decisiones.
2. A la ciudadanía:
Estar atenta a cualquier tipo de represión e intimidación por parte de las fuerzas militares y denunciarla ante las autoridades correspondientes, esperando del Ministerio Público y el sistema de justicia del país, un actuar coherente con la plena vigencia de los derechos humanos. 
3. A los medios de difusión:
En primer lugar, nombrar a los sujetos/as de manera real con sus identidades, se ha insistido en muchos medios que la manifestación del 4 de octubre en Totonicapán fue una protesta de “campesinos”, a lo cual hay que aclarar que la organización de los alcaldes comunitarios de los 48 Cantones además de campesinos, incluye también: comerciantes, profesionales, docentes, amas de casa, funcionarios de organizaciones de desarrollo, empleados de empresas privadas, etc.
También pedimos una cobertura de estos hechos que tome en cuenta la voz de los ciudadanos y las ciudadanas que se han visto involucrados y no solamente, la de los reporteros.

No hay comentarios.: